En el marco de la Semana
del Medio ambiente, Grandvalira ha
celebrado una jornada el pasado martes sobre meteorología bajo el nombre
‘Un tiempo de cambios: oportunidades de las estaciones
de invierno’. La ponencia fue a cargo de tres reputados expertos
en la materia: Javier Martín-Vide, Catedrático
de Geografía Física de la Universitat de Barcelona; Albert
Barniol, licenciado en Ciencias Físicas en la especialidad de
Física del Aire por la Universidad Complutense de Madrid y meteorólogo
de Televisión Española; y Josep Tomàs,
licenciado en Ciencias de la Tierra por la Universitat de Barcelona y en Ciencias
del Medio Ambiente por la Universidad de Perpiñán y Presidente
de la Asociación de Meteorología de Andorra y Ciencias de la Atmósfera.
Conrad Blanch, Consejero Delegado de Grandvalira, ejerció
de moderador de esta mesa redonda que se celebró en el Restaurante Pi
de Migdia de Grandvalira-El Tarter.

Los tres ponentes destacaron
“la iniciativa de Grandvalira de profundizar en un tema de rabiosa actualidad”
que estuvo tratado desde tres puntos de vista: una visión del cambio
climático a nivel global, una visión más enfocada al tratamiento
de la información como concienciación y también refiriéndose
más específicamente a las estaciones de esquí y desde un
punto de vista más local, analizando la situación con datos concretos
de Andorra.
Martín-Vide:
“Adaptarse al cambio climático es adaptarse también a las
nuevas posibilidades”
“El cambio climático
es el problema ambiental más importante al que se enfrenta la humanidad”,
aseguró Martín-Vide, convencido, no obstante, que el nuevo escenario
al que tendrá que hacer frente la humanidad es también un escenario
de nuevas “oportunidades”. En su análisis global, el catedrático
destacó que el calentamiento que sufre el planeta es “inequívoco,
inusual, antrópico e inquietante”. “Todos somos agentes y
todos podemos ser víctimas”, explicó como conclusión
del cuarto informe de l’IPCC, considerado “la Biblia del cambio
climático”. Martín-Vide destacó algunas cifras irrefutables:
en el último siglo la temperatura mediana global del planeta ha subido
0,74 décimas y ahora “el caballo de batalla es si los humanos somos
o no culpables”. En todo caso, “todos los modelos apuntan a una
subida en la proyección futura de las temperaturas”, entre 1,8
grados y 4 grados al 2090. La evidencia, según Martín-Vide, es
clara y en este sentido “adaptarse al cambio climático es adaptarse
también a las nuevas posibilidades”.
Albert Barniol:
“Es importante traducir la información científica para concienciar
y no alarmar”
Físico, meteorólogo
y experto esquiador, Barniol destacó la importancia de traducir “una
información científica a los usuarios con el fin de concienciar
y no alarmar”. Barniol explicó la variabilidad de los modelos numéricos
destacando “que la tendencia es lo más importante”. ¿Y
qué se extrae de la tendencia? Pues que los cambios de temperatura se
producirán (en los Alpes el aumento de temperatura será de entre
1 y 5 grados en verano y entre 1 y 3 en invierno) y que las soluciones por las
estaciones pueden pasar “por subir sus cotas y concentrar mucho más
los días de esquí. Pero al fin y al cabo no implica un futuro
más negativo sino un futuro al cual hará falta adaptarse. La natura
humana es sabia y se adapta a los cambios. Además, no quiere decir que
no podamos disfrutar todavía de buenas temporadas de nieve”.
Josep Tomàs:
“Los últimos años no han sido malos en el Pirineo”
Basándose en los
datos de los últimos 18 años de la estación meteorológica
de Ransol, situada a pie de pistas de Grandvalira, Josep Tomàs expuso
la media de precipitaciones en invierno, una media que ha disminuido en un 11
por ciento, aunque desglosado por meses nos encontramos que el mes de enero
la media ha subido. “La tendencia es que habrá inviernos más
fríos, pero con menos precipitación y concentrada al final de
temporada”. Los datos recogidos por la estación meteorológica
de Ransol han reflejado que la temporada 06-07 fue totalmente una temporada
de invierno atípica.
Ahorro
de energía y agua, “una norma de por vida”
A las conclusiones de la
mesa redonda, hace falta destacar que “el ahorro de energía y agua
debe ser una norma de por vida. Éticamente no hay un otra opción
que no sea el ahorro, no hay otra opción que no sea cambiar”, aseguró
Martín-Vide. “Pero todavía estamos a tiempo. El calentamiento
es inevitable, pero estamos a tiempo de evitar procesos irreversibles”.
“Efectivamente, podemos
hacer mucho por mitigar este impacto”, coincidió Conrad
Blanch, “nos tenemos que adaptar y la montaña tiene unas
posibilidades muy grandes”, destacó el Consejero Delegado de Grandvalira,
que en su introducción puso en contexto la importancia de la nieve en
un país como Andorra, donde el esquí representa el 20 por ciento
del PIB y es un motor que dinamiza sectores y de manera directa o indirecta
tiene ascendencia en el 80 por ciento de la economía andorrana. Conrad
Blanch destacó las medidas adoptadas por las estaciones, como las inversiones
en nieve de cultivo (en Andorra un 40 por ciento de la oferta esquiable es con
nieve de cultivo), la evolución de la tecnología por ganar en
eficacia, cuidar el suelo y hacer una buena gestión del agua, una agua
“que nosotros tomamos y después la volvemos”.
Grandvalira, una de las
primeras estaciones de Europa en obtener la ISO 14001 de Medio
ambiente para Soldeu-El Tarter, ha sido la primera a la hora de tratar el tema
abiertamente junto a tres expertos en la materia. Según Martín-Vide,
todo el mundo que se adelante en tomar medidas y ser conciente de los cambios
que se están aconteciendo, tendrá una clara ventaja por encarar
los nuevos escenarios que se puedan presentar.